Cuando ya nos creíamos libre de vacas y seguir rodando aparecieron las que ven y otra. Y sus pastores. Una anécdota completamente nueva.






Cuando ya nos creíamos libre de vacas y seguir rodando aparecieron las que ven y otra. Y sus pastores. Una anécdota completamente nueva.





Dormíamos placidos cuando se oyó un ruido en el cuarto de baño. Al pasar la puertita vi una trompa de elefante que hurgaba buscando. Yo le di pan y se lo llevó sin decir «gracias»




En plena noche sentí los claros síntomas de la malaria. Uno de ellos, la diarrea. Mi defecación pegado a un árbol me decidió a buscar refugio.


Nos detuvieron pero, tras una noche, desaparecieron y quedamos libres



En plena selva, en un convento, los dos viajeros cantan con las monjas



No nos querían en un país y tampoco en el otro ¿ Quedarnos allí, entre fronteras, toda la vida? Así llegó la noche. Y…! Que noche!
Acampar



Kano fue parada obligatoria. La gente vive en las calles con basura de todo tipo . Centenares de motocicletas. A mi todo aquello me gustaba.












Gerard, muy enfermo, solo aceptaba un médico francés. No fué fácil encontrarlo. Un doctor y una consulta muy pintorescos




Nos detuvimos porque Gerard estaba enfermo. Totalmente imprevisto. Yo lo pasé muy bien con aquella señora, pero casi rompimos el viaje






Ni la mas remota idea de aquel idioma. Nos entendimos dibujando la conversación sobre papel o mostrando fotos. Cualquier imagen se convertía en mensaje y conversación.



Capítulo 19