Llegamos en piraguas y nos adentramos en la selva . Pero nos cayó la noche. Ninguna solución, debíamos dormir allí. Sobre troncos de árbol que alguien había cortado. Pegados el uno contra el otro intentando llegar al fueguito que, al fina, se apago.






Ninguna pancarta o bandera. Era necesario adivinar donde comenzaba un país y terminaba el otro. Me pregunto si la gente de allí lo sabía.



Dormíamos placidos cuando se oyó un ruido en el cuarto de baño. Al pasar la puertita vi una trompa de elefante que hurgaba buscando. Yo le di pan y se lo llevó sin decir «gracias»

Ni la mas remota idea de aquel idioma. Nos entendimos dibujando la conversación sobre papel o mostrando fotos. Cualquier imagen se convertía en mensaje y conversación.



Capítulo 19
En plena selva, en un convento, los dos viajeros cantan con las monjas



Nos detuvieron pero, tras una noche, desaparecieron y quedamos libres


